lunes, 26 de septiembre de 2016

El triunfo del amor


El Lago de los Cisnes, la obra más representativa del ballet clásico retorna al Teatro Municipal para contarnos la historia de Odette y el maleficio del desamor. 
Fotografías: Óscar Farje / Crónica: Gabriel Valdivia 
En el primer acto, la escena se desarrolla en los jardines del palacio del príncipe Siegfried, quien llega a su mayoría de edad; con ese motivo, Wolfgang, su preceptor, le ha organizado una fiesta.
Es entonces cuando irrumpe en escena la Reina Madre, quien le recuerda que ya está en edad de casarse y que deberá escoger esposa entre las princesas que le serán presentadas durante el baile que ofrecerá en su honor. El príncipe accede dócilmente, pero queda entristecido. El Bufón de la corte, al divisar unos cisnes, le sugiere ir de cacería. 

La traición
En aquel rostro de expresión maligna, Siegfried cree ver a Odette y fascinado baila con ella. Llegado el momento de escoger esposa y, ante la sorpresa de todos, elige a Odile a quien jura amor y fidelidad, creyéndola Odette.
Von Rothbart y Odile abandonan el castillo burlándose de Siegfried, quien ha roto su juramento a Odette; al ver la traición de que ha sido objeto, el príncipe corre desesperado en busca de esta. La Reina queda destrozada por haber causado esta situación.
En el segundo acto, Siegfried llega al bosque, donde encuentra un inmenso lago. Al borde de este se encuentra un hermoso cisne que se transforma en mujer. Subyugado por su belleza, él trata de retenerla, pero ella lo rechaza asustada y luego le cuenta que un mago la ha transformado a ella y a las damas de su corte en cisnes y que solo al anochecer les es permitido recobrar parcialmente su forma humana.
Siegfried ve en ella el amor ideal y le pregunta qué puede hacer para romper el encantamiento. Odette, que es el cisne convertido en mujer, le dice que solo cuando un joven le jure fidelidad amorosa y esté dispuesto a entregar su vida por ese amor, quedará roto el hechizo. 
En el tercer acto se celebra la fiesta en el castillo del príncipe, a donde acuden las princesas que aspiran a ser elegidas por Siegfried, pero él solo piensa en Odette. En medio de la celebración se presenta un personaje que dice llamarse Von Rothbart, acompañado por su hija Odile, a quien ha transformado hasta hacerla lucir como Odette. 
A lo largo de la obra, el amor y la traición son representados por los cuerpos siempre en evolución. Emergen sutiles, rítmicos o aparecen raudos, recreando con el movimiento esta trama creada por el compositor ruso Piotr Tchaikovsky en el siglo XIX, que durante su primera presentación en el Teatro Bolshoi de Moscú no tuvo el éxito esperado.



El acto final se desarrolla en el lago, donde la angustiada Odette cuenta su desdicha a los cisnes. De pronto aparece Siegfried dispuesto a pedir perdón, pero los cisnes se le interponen. Odette implora temiendo por la vida del príncipe, pero finalmente la fuerza del amor une a los amantes. El encantamiento queda roto, el antiguo reino vuelve a la vida, los cisnes se transforman en bellas doncellas, y Odette y Siegfried se funden en su amor.
Reflexión
Marius Petipa, coreógrafo francés, maestro de ballet y bailarín radicado en la Rusia imperial, fue quien al renovar el ballet romántico por el gran ballet ruso inscribe el Lago de los Cisnes como una de las obras que marca este período.

Cuadernos y eternidad





El poeta Luis Hernández Camarero nos dejó una obra singular que bien vale la pena recordar hoy, 39 años después de su partida.


Escribe: Eloy Jáuregui

No le gustaba que le llamaran poeta, sin embargo, sus poemas hoy guardan vigente la frescura de una escritura única y refulgente. Luis Guillermo Hernández Camarero nació en Lima, el 18 de diciembre de 1941, y falleció en un accidente ferroviario en Buenos Aires, el 3 de octubre de 1977. Había estudiado psicología en la Pontificia Universidad Católica del Perú y, luego, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de donde egresó con el título de médico cirujano. Extraño, son pocos los médicos que hacen poesía. Hernández tuvo consultorio privado en una quinta de Breña, junto a la casa de su amigo, el actor Reynaldo Arenas, y fue el ‘doctor’ del barrio y también en el hospital Dos de Mayo.
Hernández publicó solo tres libros: Orilla (1961), Charlie Melnik (1962) y Las Constelaciones (1965). Desde 1965 escribiría en cuadernos artesanales. Era otro sistema creativo con variados recursos gráficos. De pronto, en esos cuadernos –nadie ha podido constatar cuántos fueron– está lo mejor de su poética, tan llena de imaginación y musicalidad. Hernández regalaba esos cuadernos a sus amigos y sus investigadores dan fe de que él volvía a escribir los mismos poemas con ciertas variantes. Entonces resalta ese tono irónico, coloquial de referentes urbanos y uno que otro epígrafe en que revelaba sus  lecturas. 

CHICO DE ESQUINALucho Hernández lucía una condición que para mucho no es ‘poetizable’. Tenía más esquina que biblioteca. En el distrito de Jesús María era como la mayoría de muchachos de su tiempo. Harto rock, bastante palomillada, uno que otro cachito y su pisco del recordado Pablito, en el cruce de Húsares de Junín con Huiracocha. Ahí está el testimonio de sus ‘patas’ de la calle 6 de Agosto (donde también vivió el poeta Paco Bendezú): Cucho, Fernando, Kike, Tommy y Pedro. Eran años de las matinales con Los Saicos en los cines Mariátegui, Palermo, el Nacional, el Ópera. Eran los viajes en tranvía a las playas de Agua Dulce y La Herradura. Era su templadera con su Betty Adler, su novia, su musa, su redentora en aquella Lima inolvidable de los años sesenta.
Hay otra faceta que se hace ostensible. Hernández, tras unos años en silencio, publica en revistas literarias de corto tiraje, en diarios y antologías. De pronto, su poesía lo convierte en casi una leyenda urbana. Su hermano, el reconocido psicoanalista Max Hernández, lo ha recordado con estas frases: “Mi hermano Lucho tenía un tipo de sensibilidad, de inteligencia y de pasión por la adolescencia. Tenía una vida apasionadamente adolescente. Mirándolo hoy, creo que Lucho murió cuando tenía que haber muerto. Es terrible lo que estoy diciendo. Nos dolió en el alma. La adolescencia no es solo una libertad o algo ligero. Es también algo pesado y difícil. Envejecer no es fácil. Lucho era un eterno adolescente”. 

POETA ORIGINALTodos estos argumentos hablan de un escritor original acaso extravagante e impar. Propios y ajenos dudaron en principio de aquel estilo cotidiano y otros reconocieron que aquella incorporación en la poesía peruana de la astronomía y de las ciencias en general, era uno de sus mayores logros. Pero Hernández se había enfermado y andaba dolido con la poca aceptación de la crítica en relación con su libro Las constelaciones. Mirko Lauer decía de Hernández que “perdió casi todo interés por hacerse de una obra y se dedicó más bien a vivir una actividad poética, expresada entre otras cosas por su desprendida relación con los cuadernos que iba llenando”.
Los poetas viven la edad que se merecen. Y sobre su muerte tan conocida como ignorada, hay diversas hipótesis que van desde el suicidio hasta el asesinato. Yo prefiero recordarlo en esta fecha más bien como ese niño que escribía poesía como un viejo observador de este mundo. Hoy Hernández está más vivo que nunca, como lo afirma su amigo Nicolás Yerovi.
Y como también nos contó el poeta Luis La Hoz: “Lucho era un tipo con una inteligencia y una cultura fuera de lo normal. Era alguien con quien podías hablar de cualquier cosa, una vez me explicó toda la teoría de la relatividad en una pared de su cuarto. No era un hombre normal. Tampoco era un poeta normal, porque había decidido, a partir de los 70, dejar de publicar. Tres poemarios y se acabó. Incluso allí tú notas ya algunas estrofas de sus poemas que terminan de pronto y te dejan en el aire: ‘Y entonces la noche’, no concluye la idea, pero no hay necesidad, pues esa frase es retóricamente bella”. Sin duda, Luchito Hernández está vivo. 

OBRA DE ANTOLOGÍA 
El año pasado se editó Vox horrísona, una antología preparada por Mirko Lauer que originalmente salió con el sello editorial de la revista Hueso Húmero en 1981. Esta antología extraía textos de la compilación del mismo título preparada por Nicolás Yerovi y que fue publicada en 1978, primero, y luego en 1983 con el título Obra poética completa. La reedición de la editorial de Petroperú viene a satisfacer la necesidad de publicaciones de Hernández. La PUCP, sin embargo, mantiene un sitio virtual con buena parte de los cuadernos y que incluye de manera íntegra la edición de la antología de 1981.

Alianza por la cultura


El ministro Jorge Nieto opina que la deuda del Perú con su cultura solo podrá saldarse con la participación de todos los actores sociales.


Entrevista: Eduardo García

El reciente incendio de un templo en el Cusco y la pérdida de patrimonio histórico, la discusión sobre los contenidos de la televisión y la controversia por la construcción de infraestructura en el santuario de Pachacámac han colocado a la cultura en el centro de la atención de un sector de la ciudadanía. El ministro de Cultura, Jorge Nieto Montesinos, responde las preguntas de Variedades respecto a estos y otros temas. 
– En las últimas semanas se ha generado una suerte de debate en torno a los contenidos de la televisión. ¿Cómo mejorarlos sin afectar la libertad de expresión?– Queremos proponerles a los medios de comunicación una alianza para promover la defensa de nuestro patrimonio y la valoración de la cultura, y, además, algo que puede sonar cursi pero que es muy importante, el amor por lo nuestro. En la medida en que la gente no conozca el valor de lo que tiene, no lo va a querer. Y si no lo quiere, no lo va a defender. Entonces, para nosotros el trabajo con los medios es muy importante; necesitamos proponerles iniciativas para actuar de manera conjunta y promover el afecto por nuestro patrimonio. 
– Mientras tanto, ¿qué hacemos con los realities, con los programas de espectáculos que la gente tanto critica?– Eso es responsabilidad de las empresas (televisivas) y, en todo caso, del Congreso de la República, porque hay leyes que regulan esa actividad. Lo que nosotros proponemos es una alianza positiva y creadora a los medios de comunicación. 
– ¿Percibe que los medios de comunicación, en general, y la televisión, en particular, tienen pocos espacios dedicados a la cultura?– Lo que diría es que el país tiene, en general, una deuda con la cultura y no solo los medios. No valoramos lo suficiente el patrimonio histórico que poseemos. Y no solo lo prehispánico y lo colonial, sino también las creaciones culturales contemporáneas en la plástica, la narrativa, la poesía, el cine. Poseemos un patrimonio cultural riquísimo, pero como es tan rico y lo vemos tan continuamente, se ha naturalizado y no le damos la importancia que en realidad tiene. Entonces, a su pregunta, le digo, el Perú está en deuda con su cultura. 
– La iglesia de San Sebastián, en el Cusco, no es la única en malas condiciones. ¿Qué hacemos para proteger ese patrimonio?– En el caso de los bienes administrados por la Iglesia católica, o en manos de ella, hemos pedido al Instituto Nacional de Defensa Civil que proceda a una revisión de las condiciones de seguridad en estos edificios, de modo que cuenten al menos con sistemas de alarma contra incendios y robos.
El templo de San Sebastián fue restaurado hace tres años; se invirtieron allí alrededor de 5.5 millones de soles y se entregó en óptimas condiciones a la Iglesia; lamentablemente, el incendio y el derrumbe han destruido toda esta inversión. Como Estado, lo que necesitamos es garantizar que los bienes que no están bajo nuestra administración, pero que de todas maneras constituyen patrimonio, tengan una protección adecuada.
 
– Ministro, ¿ya tiene una respuesta a la controversia suscitada por la construcción del Museo Nacional de Arqueología en el santuario de Pachacámac?– No, estamos colocando sobre la mesa todos los elementos y acopiando información. Vamos a convocar a un espacio en el que podamos conversar todos, de modo que quienes estén a favor expongan sus razones, y los que estén en contra, también. Y el Ministerio de Cultura estará ahí para acompañar el proceso y construir el consenso necesario. 
– En el Congreso, usted anunció que se usará el satélite que acaba de poner en órbita el Perú para elaborar un catastro arqueológico. ¿Se acabará así con la demora en la entrega del certificado de inexistencia de restos arqueológicos (CIRA) que ha retrasado algunas inversiones?– Empezaremos a trabajar sobre la base de lo que ya tenemos, que es relativamente poco, pero usando nuevas tecnologías, como el satélite y los drones, y el aporte tradicional de los arqueólogos y geólogos, de modo que podamos tener el catastro en el más corto plazo. Es una obra que, por lo general, las autoridades no acometen porque no es algo que se puede culminar en el plazo de un gobierno. Sin embargo, no me interesa el catastro terminado; me interesa iniciar el trabajo, avanzarlo, de manera que el Perú cuente en seis o siete años más con un catastro de restos arqueológicos completo. 
– Pero, ¿solucionará la demora en la entrega de los CIRA? 
– Ayudará mucho. No la solucionará, pero ayudará. Tenemos que pensar de otra manera la protección de nuestro patrimonio. Habrá ‘áreas rojas’ en las que definitivamente no se podrá construir; ‘áreas verdes’, donde sí podrá haber inversión; y ‘áreas ámbar’, en las que hay presencia de restos y se tendrá que hacer cambios en los proyectos de inversión.

Arte en el tiempo


La Quinta Bienal Internacional de Grabado trae a Lima obras que reflejan una nueva faceta del arte : su exitosa fusión con la tecnología.

Escribe: Andrea Franco

Massimo Scaringella es meticuloso con su trabajo. Tiene más de 30 años como curador y sabe exactamente lo que quiere cuando está a cargo de una exposición. Antes de la entrevista, se toma unos minutos para indicar cómo debe colocarse cada pieza en las paredes de la galería Mario Sironi del Instituto Italiano de Cultura de Lima. Uno de los encargados lo escucha con atención, mientras el italiano mide el alto del muro donde se ubicará uno de los cuadros.

Su dedicación es la misma desde que inició y ahora la enfoca en la presentación de Matrix. Grabadores italianos contemporáneos, una muestra de grabados que tiene como característica principal el paso del tiempo en el arte contemporáneo. No todas las piezas han sido realizadas de la forma tradicional, algunas se trabajaron de la mano de la tecnología para crear imágenes únicas.

La técnica más empleada en el grabado es la plancha de cobre. Sin embargo, esta exposición refleja que el arte y la tecnología han encontrado un punto medio, casi como una alianza, para despertar creaciones que solo nacen en esta nueva era.

SIN LÍMITES
Según el curador italiano, el arte ya no se limita a un solo tipo de expresión. La tecnología se ha convertido en una herramienta y canal por el cual los artistas pueden mostrar sus trabajos. “Los nuevos avances permiten poner una imagen sobre la otra, cambiar el color, incluso dar una mirada más personal a las creaciones”, opina Scaringella.

Sin embargo, pese a que estas nuevas técnicas se emplean hoy con mayor frecuencia entre las nuevas generaciones de artistas, las formas iniciales de realizar el grabado no han sido desplazadas. En la actualidad, lo tradicional y lo moderno han aprendido a convivir en el mismo tiempo y espacio. Y lo mismo sucede en el mundo del arte.

Pero los nuevos avances tecnológicos no garantizan que el trabajo del artista sea más fácil. Además, al utilizar colores sintéticos, se pierde toda posibilidad de que el producto final se conserve por años, a comparación de una obra hecha de la forma clásica.

Scaringella cuenta, incluso, que grabados y pinturas rupestres de hace cuatro mil años no solo se mantienen por más tiempo, sino que también pueden ser restauradas debido a sus materiales naturales.

En cambio, una obra hecha netamente desde y con la tecnología corre el peligro de que sus colores se alteren sin solución. Su efecto se puede comparar con el desgaste de las fotografías tomadas con cámaras instantáneas: con el paso del tiempo, la imagen desaparece y no hay héroe que la rescate.

HUELLAS LOCALES
Scaringella no tiene ningún problema en comunicarse en español, pues se trata prácticamente de su segunda lengua. Su vida se ha dividido entre su patria, Italia, y su hogar alterno, Argentina. Su trabajo le ha permitido conocer diferentes países, de los cuales ha rescatado alguna particularidad, algo que distingue sus expresiones artísticas.

En América Latina, por ejemplo, un rasgo notorio que se explota más que en Europa es el color. En Cuba, el tema de la tecnología en el arte aún es muy básico, pero los artistas se las ingenian para crear obras igual de llamativas. Hay otros países donde algunas técnicas no son muy conocidas, pero cuando llegan y se instalan, crean toda una revolución. Massimo relata que esto le ocurrió a un expositor japonés en Argentina: presentó una muestra en 3D que maravilló a todo el mundo.

Gracias a sus representantes, el Perú se está posicionando entre los mejores con respecto al arte. Scaringella califica de ‘interesante y sorpresiva’ la movida artística del país. El crítico italiano opina que uno de los temas favoritos de los artistas peruanos es su historia e identidad, plasmadas de forma reiterada en sus obras.
Si bien la técnica y el estilo cambian periódicamente, lo que se mantiene es la esencia del arte. Scaringella responde con mucha seguridad: la tecnología no sobrepasará al mundo artístico. Por el contrario, ambos aún tienen un largo camino que recorrer juntos.


POR PARTIDA DOBLE

La Quinta Bienal Internacional de Grabado (5BIG) incluye la presentación de 42 muestras en diversas galerías e instituciones de Lima. La 5 BIG comenzó el 13 de setiembre y se prolongará hasta el 18 de diciembre. En este marco, Scaringella está a cargo de la curaduría de dos exposiciones: El signo del color: Burri y Afro en el centro cultural Inca Garcilaso (Jr. Ucayali 391, Lima) y Matrix: Grabadores italianos contemporáneos, en la galería del Instituto Italiano de Cultura (Av. Arequipa 1055, Santa Beatriz). 

Sangre de Héroes



Con ocasión del bicentenario del nacimiento de Francisco Bolognesi, descendientes del Héroe de Arica se encuentran con el sobrino bisnieto de Sáenz Peña.


Escribe: Maritza Asencios / Fotos: Vidal Tarqui 

Emocionante. Cuántas veces los libros de historia y las películas han mostrado la gesta de Arica. Pero es diferente caminar por la casa del héroe. Este año se celebra el bicentenario del nacimiento de Francisco Bolognesi Cervantes, Patrón del Ejército Peruano.

Como preámbulo, asistimos a un encuentro histórico entre sus descendientes y los de Roque Sáenz Peña, aquel argentino que, desoyendo los consejos de su padre y amigos, se enroló en el Ejército Peruano para defender el derecho que asistía a nuestro país en una guerra fratricida, como todas.

Por eso, en este encuentro están presentes no solo la señora Ana María Bolognesi y su hija Mamie Raguz Bolognesi –bisnieta y tataranieta del héroe de Arica–, sino también el doctor Javier Ureta Sáenz Peña, sobrino bisnieto del combatiente argentino.

LAS CARTAS
“La carnicería más horrenda que haya presenciado”. Eso dice Sáenz Peña –después presidente de Argentina– sobre la batalla de Arica, en cartas que lee un emocionado Javier Ureta.

Pocos días antes del enfrentamiento, Sáenz Peña le pedía a su padre que no se preocupara, pues la fortaleza de Arica era inexpugnable.  No fue así. En su defensa, los guerreros sabían que la muerte los llenaría de honra pero, a su vez, tenían la certeza de que lo dejarían todo.

“Vi en fotos el sable que le obsequiaron sus amigos; con las mudanzas y el fallecimiento de los padres, uno desconoce el destino de los objetos. Pero la foto está en este salón y también el sable. El sentimiento que me genera este encuentro es realmente muy fuerte”, dice Ureta al observar recuerdos y fotografías del héroe argentino con el que comparte sangre, en la sala  Roque Sáenz Peña del Museo Combatientes del Morro de Arica.

¿Qué significa ser descendiente de un héroe que marcó la vida no solo de su país, como presidente, sino también la de un país hermano? Es una enorme responsabilidad, no cabe duda. “Para un joven es más importante encontrarse con un combatiente que con un estadista, algo más aburrido”, dice Ureta y agrega que las figuras de Roque Sáenz Peña y Francisco Bolognesi generan admiración en su hogar: hombres que conocían el valor de sus vidas y por ello las ponían al servicio de una causa justa, hasta las últimas consecuencias.

Por fortuna, Saénz Peña sobrevivió a la masacre de Arica y se convirtió en testigo privilegiado de esa batalla desigual. “Siempre encuentro datos nuevos en las cartas. Cuando hacía las copias y las mostraba al director del documental Francisco Bolognesi: Tengo deberes sagrados que cumplir –el cineasta Luis Enrique Cam– encontré una que es una belleza: Roque cuenta como es recibido por el general Prado, enviado después a ver al general Buendía; su encuentro con Alfonso Ugarte y el coronel Bolognesi. Todo me parecía sorprendente”, comenta.

AMAR AL PERÚ
Por su parte, Mamie Raguz, hija de Ana María Bolognesi, explica que cuando uno crece en el seno de la familia de un héroe es inevitable escuchar, todos los días, frases como ‘Tienes que ser valiente’, ‘Debes amar a tu país’. “Por eso, estar con los descendientes de quienes fueron compañeros del coronel Bolognesi en el morro suscita emociones fuertes. Es una sensación agradable que nos llena de orgullo y cariño”.

Todos los hijos de Bolognesi lucharían en la Guerra del Pacífico. Augusto y Enrique, heridos en la defensa de Lima, en las batallas de San Juan y Miraflores, fallecerían a consecuencia de las heridas. A Federico, bisabuelo de Mamie, Piérola lo protegería para que el apellido del héroe no se perdiera y para que, a su vez, cuidara de las viudas y huérfanos de sus hermanos.

En la actualidad, la familia conserva algunos objetos personales del héroe, como vajilla y utensilios de uso diario y festivo. También las cartas de Mariano Bolognesi –hermano de Francisco–, sus órdenes de ascenso y pasaporte. Además, hallaron fotos de las hermanas del héroe y sus sobrinos. “Las hemos sacado una por una; mi abuelo sí se tomó la molestia de escribir los nombres (de quienes aparecen en las imágenes) y gracias a ello conocemos los rostros de la familia y podemos compartirlos con los peruanos, pues han sido incluidas en el libro Bolognesi [que publicó Telefónica en 2015]”, precisa Mamie Raguz.

Por último, destaca el trabajo desarrollado en los últimos años en torno a la Guerra del Pacífico. La película Gloria del Pacífico, de Juan Carlos Oganes; la obra de teatro Bolognesi en Arica, de Alonso Alegría; y, por supuesto, el libro Bolognesi y el documental que se estrenará en noviembre, ambos patrocinados por Telefónica del Perú.

“Es importante llegar a la gente joven, pues son ellos los que transmitirán estos valores a las futuras generaciones de peruanos”.


DOCUMENTAL
El histórico encuentro entre los descendientes de Francisco Bolognesi y Roque Sáenz Peña se produjo en el marco de las celebraciones por el bicentenario del natalicio del Héroe de Arica (4 de noviembre de 1816) y de la producción del documental Francisco Bolognesi: Tengo deberes sagrados que cumplir, a cargo del cineasta Luis Enrique Cam, con el patrocinio de Telefónica del Perú. La cinta se estrenará el 4 de noviembre, a las 19:00 horas, en el auditorio de dicha empresa. El ingreso será libre.



Música sin barreras



La historia comenzó hace cuatro años, cuando fueron convocados a participar en un taller de música, y hoy están a punto a presentar su primer disco de cumbias. Entre tanto, estos jóvenes con discapacidad visual, miembros de Nueva Generación Braillina, hacen mover el esqueleto a medio mundo.

Escribe: Hugo Grández

Alexander Díaz era feliz en su comunidad de Jesús de Praga, en el Bajo Amazonas, departamento de Iquitos. Vivía en su propio paraíso, porque Rosa, su novia, lo hacía feliz. Todo estuvo bien hasta que un día su corazón fue partido por una veleidad. Tenía apenas 17 años y en vez de dejarse llevar por la pena, se puso a escribir sobre aquel trago amargo. Así nació su canción ‘No soy para ti’, un éxito musical.

Se trata de uno de los ocho temas con sabor a cumbia que componen el álbum Corazón Valiente, la primera entrega de los siete jóvenes con discapacidad visual que integran la agrupación Nueva Generación Braillina.

“Aparte de lo que mostramos en el disco, tenemos un amplio repertorio. En nuestras presentaciones la gente puede pedir una salsa o música romántica, pero a mí me gusta más deleitarlos con la rica cumbia”, dice Judith Salazar, quien nació hace 21 años sin el don de la vista, pero con una increíble capacidad para apreciar lo bello. Desde 2012, ella es una de las voces de la agrupación.

Judith sale de su casa, en San Martín de Porres, rumbo a los escenarios. Lo hace asistida por su mamá. Canta lindo y siempre sentada en una silla. Y así lo debe hacer porque no solo no ve, sino que tampoco puede caminar, secuela de un accidente en su niñez.

“Me gusta mucho la canción ‘Corazón Valiente’, que es también el nombre del disco, porque representa lo que pasamos nosotros: con tantos problemas nunca nos damos por vencidos, sino que seguimos adelante. No tenemos tiempo para la tristeza –comenta Judith–. Y, míranos, aquí estamos con nuestra primera producción”.

BRAILLINOS
Todos los integrantes del grupo fueron estudiantes del colegio Luis Braille de Comas, centro especializado en la educación de niños y jóvenes con discapacidad visual. Al ver el potencial que tenían cuando se juntaban a ensayar, crearon el grupo Nueva Generación Braillina, nombre que lleva consigo también un reconocimiento al colegio que les dio la oportunidad de juntarse y aprender los secretos de la música.

Se reúnen para ensayar los martes y viernes por la tarde, y suelen presentarse en actividades de diversas instituciones, sociales y comunales. Precisamente, la semana pasada hicieron mover el esqueleto a los vecinos de la Asociación Morenos de San Juan de Lurigancho.

Alexander es el compositor del grupo y a sus 33 años ya suma más de cien canciones, todas ellas nacidas de alguna alegría, duda o dolor en el corazón. Lo acompaña en la creación Waldir del Valle, quien no solo está a cargo de los timbales, sino que también le pone melodía a las letras de Alex.

HARTO TALENTO
Junto a ellos están Francesco Pérez en el bongó; Jesús Asencios en la batería; Jhonatan Samaniego en el teclado; y Jonels Asencios en la guitarra. La voz masculina de la agrupación la pone Jorge Tinco, cuyo tono ha cautivado a más de una fan enamorada.

Y el gerente de los primeros contactos, en cada una de las presentaciones, es Jayme Arce, un joven de 23 años que es el primero en poner la voz en el escenario. Se encarga de animar al respetable público y de mantener la chispa que hace falta a lo largo de todo el espectáculo.

Corazón Valiente no solo es un disco, significa para mí la lucha por lo que te gusta, por alcanzar lo que quieres. Nadie te puede detener, solo uno mismo. Cada uno es responsable de llegar a donde quiera”, dice Jayme.

A esta hora del día, Jhonatan termina de instalar el órgano. Junto a los demás músicos realizan los últimos ajustes a sus instrumentos y se ponen de acuerdo para empezar. Es día de ensayo y la entrevista debe acabar. Jayme lanza las primeras frases de la animación y las baquetas de Waldir anuncian que la música de este Corazón Valiente debe empezar. ¡Música, maestro!

TAMBIÉN EN REDES
Apoyados por la productora Sound Tech Perú, el grupo ha grabado su primer disco, compuesto de ocho canciones, que está próximo a presentarse. Pueden visitarlos en su fanpage en Facebook: Grupo Nueva Generación Braillina. Y si quieren deleitarse con su amplio repertorio, pueden contactarlos en el teléfono 96192-7974 o escribiéndoles a grupobraillinos@gmail.com. Con ellos, la rumba está asegurada.



Ritual huanca

La esencia de reciprocidad, que articula las relaciones sociales en el mundo andino, encuentra incluso en las bodas una oportunidad para extender la centenaria práctica del ayni. La fiesta se sazona con comida, danza y bebida a raudales.

Texto y Fotos: Carlos Lezama

Sábado, antes del mediodía. Los alrededores de la parroquia San José de Pichcus, en San Carlos, describen un acontecimiento habitual en Huancayo, pero único para dos tradicionales familias del lugar. Hoy habrá boda y el movimiento se torna distinto al de cualquier otro día a las 10:00 de la mañana. El ajetreo está justificado: Edison se casa con la bella Yolis. Ellos son descendientes huancas y han heredado las costumbres de la religión, en especial esta que implica unir sus vidas para siempre con la bendición de Dios. La fiesta promete. 

Se afinan violines en el interior de la capilla. Suenan agudos, como las risas nerviosas que marcan cada momento y van dejando todo listo para la ceremonia. El sol ha llegado también como invitado de honor y extiende sus luces como si se tratara de un arreglo sofisticado, donado por alguna de las familias presentes: comerciantes prósperos, agricultores de tradición, empresarios con algún máster universitario que son el orgullo de sus padres. El mismo novio, Edison, viene de Estados Unidos. Reside allá pero no olvida sus raíces, sus aires del Mantaro, ese valle serrano que es tan próspero como sus hijos desperdigados por todo el mundo.

RITUAL Y DESBORDE
Conforme avanza la jornada, hay también promesa de huaylarsh, esa danza festiva y vigorosa que en las fiestas de la zona suena desde siempre y se baila arrancando astillas del piso, sin misericordia. Ni siquiera el Golden Room –el salón elegido para la fiesta–, con sus pisos venecianos y sus alfombras de ocasión, estará a salvo. El centro de convenciones literalmente vibrará bajo el furor de la felicidad.

Los padres y los padrinos, los amigos y la familia cercana a la pareja, son testigos de este pacto de amor. La alianza se conmemora como Dios manda en tierra huanca: quinientas cajas de cerveza, alineadas verticalmente, desafiando a la física, fueron dando forma al desborde y al ritual de los regalos, que es la forma en que los invitados de la pareja premian y “los ayudan para que tengan éxito en su vida matrimonial”.

Acá el concepto del ayni aflora en su versión más moderna. El dinero se obsequia en sobre cerrado y secreto o, a veces, de forma explícita, revelando su contenido. Es como la puesta de hombro, necesaria para edificar no una vivienda, sino el futuro de los contrayentes. 

El grupo que celebra con entusiasmo a una familia nueva es un rito habitual en el mundo andino. La parafernalia del homenaje, la correspondencia tácita que verá otra pareja de la comunidad en otro momento; el “hoy por ti, mañana por mí” que es tan antiguo, tan peruano y tan huancaíno. ¡Salud, compadre! ¡Salud por el Edison y la Yolis! ¡Que sean felices!

FIESTA SIN FIN
Por la noche, la comida, las danzas y la música no cesan en esta celebración, dominada por una alegre recreación de la palpa y la ofrenda de los padrinos de la boda y los padres de los ya esposos. Los presentes arrancan risas y miradas de todo tipo. Sorpresa general.
Al ritmo de la música, con ese estribillo que produce la admiración colectiva, por el calibre de los regalos, la fiesta continúa hasta el amanecer, hasta que Edison y Yolis desaparecen rumbo a la luna de miel y hasta que el último amigo, desafiando a la gravedad, ensaya un último paso de la frenética danza huanca.