lunes, 26 de septiembre de 2016

El triunfo del amor


El Lago de los Cisnes, la obra más representativa del ballet clásico retorna al Teatro Municipal para contarnos la historia de Odette y el maleficio del desamor. 
Fotografías: Óscar Farje / Crónica: Gabriel Valdivia 
En el primer acto, la escena se desarrolla en los jardines del palacio del príncipe Siegfried, quien llega a su mayoría de edad; con ese motivo, Wolfgang, su preceptor, le ha organizado una fiesta.
Es entonces cuando irrumpe en escena la Reina Madre, quien le recuerda que ya está en edad de casarse y que deberá escoger esposa entre las princesas que le serán presentadas durante el baile que ofrecerá en su honor. El príncipe accede dócilmente, pero queda entristecido. El Bufón de la corte, al divisar unos cisnes, le sugiere ir de cacería. 

La traición
En aquel rostro de expresión maligna, Siegfried cree ver a Odette y fascinado baila con ella. Llegado el momento de escoger esposa y, ante la sorpresa de todos, elige a Odile a quien jura amor y fidelidad, creyéndola Odette.
Von Rothbart y Odile abandonan el castillo burlándose de Siegfried, quien ha roto su juramento a Odette; al ver la traición de que ha sido objeto, el príncipe corre desesperado en busca de esta. La Reina queda destrozada por haber causado esta situación.
En el segundo acto, Siegfried llega al bosque, donde encuentra un inmenso lago. Al borde de este se encuentra un hermoso cisne que se transforma en mujer. Subyugado por su belleza, él trata de retenerla, pero ella lo rechaza asustada y luego le cuenta que un mago la ha transformado a ella y a las damas de su corte en cisnes y que solo al anochecer les es permitido recobrar parcialmente su forma humana.
Siegfried ve en ella el amor ideal y le pregunta qué puede hacer para romper el encantamiento. Odette, que es el cisne convertido en mujer, le dice que solo cuando un joven le jure fidelidad amorosa y esté dispuesto a entregar su vida por ese amor, quedará roto el hechizo. 
En el tercer acto se celebra la fiesta en el castillo del príncipe, a donde acuden las princesas que aspiran a ser elegidas por Siegfried, pero él solo piensa en Odette. En medio de la celebración se presenta un personaje que dice llamarse Von Rothbart, acompañado por su hija Odile, a quien ha transformado hasta hacerla lucir como Odette. 
A lo largo de la obra, el amor y la traición son representados por los cuerpos siempre en evolución. Emergen sutiles, rítmicos o aparecen raudos, recreando con el movimiento esta trama creada por el compositor ruso Piotr Tchaikovsky en el siglo XIX, que durante su primera presentación en el Teatro Bolshoi de Moscú no tuvo el éxito esperado.



El acto final se desarrolla en el lago, donde la angustiada Odette cuenta su desdicha a los cisnes. De pronto aparece Siegfried dispuesto a pedir perdón, pero los cisnes se le interponen. Odette implora temiendo por la vida del príncipe, pero finalmente la fuerza del amor une a los amantes. El encantamiento queda roto, el antiguo reino vuelve a la vida, los cisnes se transforman en bellas doncellas, y Odette y Siegfried se funden en su amor.
Reflexión
Marius Petipa, coreógrafo francés, maestro de ballet y bailarín radicado en la Rusia imperial, fue quien al renovar el ballet romántico por el gran ballet ruso inscribe el Lago de los Cisnes como una de las obras que marca este período.

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