Escribe: Andrea Franco
Massimo Scaringella es meticuloso
con su trabajo. Tiene más de 30 años como curador y sabe exactamente lo que
quiere cuando está a cargo de una exposición. Antes de la entrevista, se toma
unos minutos para indicar cómo debe colocarse cada pieza en las paredes de la
galería Mario Sironi del Instituto Italiano de Cultura de Lima. Uno de los encargados
lo escucha con atención, mientras el italiano mide el alto del muro donde se
ubicará uno de los cuadros.
Su dedicación es la misma desde
que inició y ahora la enfoca en la presentación de Matrix. Grabadores
italianos contemporáneos, una muestra de grabados que tiene como
característica principal el paso del tiempo en el arte contemporáneo. No todas
las piezas han sido realizadas de la forma tradicional, algunas se trabajaron
de la mano de la tecnología para crear imágenes únicas.
La técnica más empleada en el
grabado es la plancha de cobre. Sin embargo, esta exposición refleja que el
arte y la tecnología han encontrado un punto medio, casi como una alianza, para
despertar creaciones que solo nacen en esta nueva era.
SIN LÍMITES
Según el curador italiano, el
arte ya no se limita a un solo tipo de expresión. La tecnología se ha
convertido en una herramienta y canal por el cual los artistas pueden mostrar
sus trabajos. “Los nuevos avances permiten poner una imagen sobre la otra,
cambiar el color, incluso dar una mirada más personal a las creaciones”, opina
Scaringella.
Sin embargo, pese a que estas
nuevas técnicas se emplean hoy con mayor frecuencia entre las nuevas
generaciones de artistas, las formas iniciales de realizar el grabado no han
sido desplazadas. En la actualidad, lo tradicional y lo moderno han aprendido a
convivir en el mismo tiempo y espacio. Y lo mismo sucede en el mundo del arte.
Pero los nuevos avances
tecnológicos no garantizan que el trabajo del artista sea más fácil. Además, al
utilizar colores sintéticos, se pierde toda posibilidad de que el producto
final se conserve por años, a comparación de una obra hecha de la forma
clásica.
Scaringella cuenta, incluso, que
grabados y pinturas rupestres de hace cuatro mil años no solo se mantienen por
más tiempo, sino que también pueden ser restauradas debido a sus materiales
naturales.
En cambio, una obra hecha
netamente desde y con la tecnología corre el peligro de que sus colores se
alteren sin solución. Su efecto se puede comparar con el desgaste de las
fotografías tomadas con cámaras instantáneas: con el paso del tiempo, la imagen
desaparece y no hay héroe que la rescate.
HUELLAS LOCALES
Scaringella no tiene ningún
problema en comunicarse en español, pues se trata prácticamente de su segunda
lengua. Su vida se ha dividido entre su patria, Italia, y su hogar alterno,
Argentina. Su trabajo le ha permitido conocer diferentes países, de los cuales
ha rescatado alguna particularidad, algo que distingue sus expresiones
artísticas.
En América Latina, por ejemplo,
un rasgo notorio que se explota más que en Europa es el color. En Cuba, el tema
de la tecnología en el arte aún es muy básico, pero los artistas se las
ingenian para crear obras igual de llamativas. Hay otros países donde algunas técnicas
no son muy conocidas, pero cuando llegan y se instalan, crean toda una
revolución. Massimo relata que esto le ocurrió a un expositor japonés en
Argentina: presentó una muestra en 3D que maravilló a todo el mundo.
Gracias a sus representantes, el
Perú se está posicionando entre los mejores con respecto al arte. Scaringella
califica de ‘interesante y sorpresiva’ la movida artística del país. El crítico
italiano opina que uno de los temas favoritos de los artistas peruanos es su
historia e identidad, plasmadas de forma reiterada en sus obras.
Si bien la técnica y el estilo
cambian periódicamente, lo que se mantiene es la esencia del arte. Scaringella
responde con mucha seguridad: la tecnología no sobrepasará al mundo artístico.
Por el contrario, ambos aún tienen un largo camino que recorrer juntos.
POR PARTIDA DOBLE

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