La historia comenzó hace cuatro años, cuando fueron convocados a participar en un taller de música, y hoy están a punto a presentar su primer disco de cumbias. Entre tanto, estos jóvenes con discapacidad visual, miembros de Nueva Generación Braillina, hacen mover el esqueleto a medio mundo.
Escribe: Hugo Grández
Alexander Díaz era feliz en su
comunidad de Jesús de Praga, en el Bajo Amazonas, departamento de Iquitos.
Vivía en su propio paraíso, porque Rosa, su novia, lo hacía feliz. Todo estuvo
bien hasta que un día su corazón fue partido por una veleidad. Tenía apenas 17
años y en vez de dejarse llevar por la pena, se puso a escribir sobre aquel
trago amargo. Así nació su canción ‘No soy para ti’, un éxito musical.
Se trata de uno de los ocho temas
con sabor a cumbia que componen el álbum Corazón Valiente, la primera
entrega de los siete jóvenes con discapacidad visual que integran la agrupación
Nueva Generación Braillina.
“Aparte de lo que mostramos en el
disco, tenemos un amplio repertorio. En nuestras presentaciones la gente puede
pedir una salsa o música romántica, pero a mí me gusta más deleitarlos con la
rica cumbia”, dice Judith Salazar, quien nació hace 21 años sin el don de la
vista, pero con una increíble capacidad para apreciar lo bello. Desde 2012,
ella es una de las voces de la agrupación.
Judith sale de su casa, en San
Martín de Porres, rumbo a los escenarios. Lo hace asistida por su mamá. Canta
lindo y siempre sentada en una silla. Y así lo debe hacer porque no solo no ve,
sino que tampoco puede caminar, secuela de un accidente en su niñez.
“Me gusta mucho la canción
‘Corazón Valiente’, que es también el nombre del disco, porque representa lo
que pasamos nosotros: con tantos problemas nunca nos damos por vencidos, sino
que seguimos adelante. No tenemos tiempo para la tristeza –comenta Judith–. Y,
míranos, aquí estamos con nuestra primera producción”.
BRAILLINOS
Todos los integrantes del grupo
fueron estudiantes del colegio Luis Braille de Comas, centro especializado en
la educación de niños y jóvenes con discapacidad visual. Al ver el potencial
que tenían cuando se juntaban a ensayar, crearon el grupo Nueva Generación
Braillina, nombre que lleva consigo también un reconocimiento al colegio que
les dio la oportunidad de juntarse y aprender los secretos de la música.
Se reúnen para ensayar los martes
y viernes por la tarde, y suelen presentarse en actividades de diversas
instituciones, sociales y comunales. Precisamente, la semana pasada hicieron
mover el esqueleto a los vecinos de la Asociación Morenos de San Juan de
Lurigancho.
Alexander es el compositor del
grupo y a sus 33 años ya suma más de cien canciones, todas ellas nacidas de
alguna alegría, duda o dolor en el corazón. Lo acompaña en la creación Waldir
del Valle, quien no solo está a cargo de los timbales, sino que también le pone
melodía a las letras de Alex.
HARTO TALENTO
Junto a ellos están Francesco
Pérez en el bongó; Jesús Asencios en la batería; Jhonatan Samaniego en el
teclado; y Jonels Asencios en la guitarra. La voz masculina de la agrupación la
pone Jorge Tinco, cuyo tono ha cautivado a más de una fan enamorada.
Y el gerente de los primeros
contactos, en cada una de las presentaciones, es Jayme Arce, un joven de 23
años que es el primero en poner la voz en el escenario. Se encarga de animar al
respetable público y de mantener la chispa que hace falta a lo largo de todo el
espectáculo.
“Corazón Valiente no solo
es un disco, significa para mí la lucha por lo que te gusta, por alcanzar lo
que quieres. Nadie te puede detener, solo uno mismo. Cada uno es responsable de
llegar a donde quiera”, dice Jayme.
A esta hora del día, Jhonatan
termina de instalar el órgano. Junto a los demás músicos realizan los últimos
ajustes a sus instrumentos y se ponen de acuerdo para empezar. Es día de ensayo
y la entrevista debe acabar. Jayme lanza las primeras frases de la animación y
las baquetas de Waldir anuncian que la música de este Corazón Valiente debe
empezar. ¡Música, maestro!

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